¿Qué equipo debo y puedo permitirme adquirir?

Hoy rescatamos un artículo de Cecilio Andrade donde reflexiona sobre lo que realmente debemos tener en cuenta a la hora de comprar nuestro equipo táctico.

El mercado esta plagado de soluciones y continuas novedades que en muchas ocasiones casi nos empujan a comprar cuando seguramente si nos paramos a pensar no acabaríamos picando. El siguiente artículo de Cecilio nos ayudará ante estas situaciones:

Comprar equipo tácticoCuántas veces hemos visto algún tipo de equipo en manos de un compañero o en un catálogo, y hemos pensado “quiero eso, necesito eso, no puedo trabajar sin eso”. No se vosotros pero a mi me pasa muy a menudo.

Pero luego con los pies en la tierra miro la anémica tarjeta, y tengo que decidir que puedo-debo comprar. Todo el equipo que vale la pena es caro ¿verdad que si?

Pero no todo lo necesitamos realmente, muchas cosas las compramos por capricho o por imitación.

Personalmente, cuando estoy en duda sobre que prioridad debo darle a mis compras me formulo una serie de preguntas:

1º ¿Para qué lo quiero?2º ¿Puedo hacer lo mismo con el equipo que ya tengo? ¿o tengo que sustituirlo?¿iré más seguro con lo nuevo?
3º ¿Se sacarle todo el partido a lo que ya tengo? ¿o estoy desperdiciando sus capacidades por mal uso mio?
4º¿Es un capricho o una necesidad?
5º ¿De verdad lo necesito?
6º ¿No necesitaré antes otra cosa que no poseo y no puedo sustituir con nada más?

Suele ayudarme mucho, reconozco que no siempre, pero si la mayoría de las veces.

Sobre todo intento dejarme llevar por su efectividad y no por su estética o nombre.

En fin a lo mejor el problema solo es mio y vosotros sois más sensatos o ricos que yo, y no necesitáis plantearos tantas cuestiones.

Por otro lado… … …

¿Cuantas veces no ponemos mil y una excusas para no reconocer nuestra propia incapacidad de mejora?

“Es que el color de la mira me deslumbra”
“Es que el disparador es 10 gramos más duro que el que yo estoy acostumbrado”
“Es que yo con esta funda no puedo disparar en condiciones”
“Es que… …. …. …”

Mil y una… o más.

Yo también, que conste.

Pero con paciencia, una buena cura de humildad con asiduidad y una economía esmirriada, se consigue milagros.

Palabra.



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